El reto es potenciar la inversión social en educación, articulando acciones para disminuir las brechas de inequidad social y económica. Nos anima la posibilidad de aportar al logro de agendas globales y nacionales desde el diálogo y el encuentro de ideas, partiendo de la lectura crítica de la realidad y los avances del país en materia educativa. Necesitamos poner en el centro la confianza para construir acuerdos de país que den sentido y contenido pertinente y contextualizado a las metas y objetivos que guiarán las políticas educativas en los próximos 10 años.


A finales de 2015, los estados miembros de Naciones Unidas se reunieron en Nueva York en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible y se aprobó la Agenda 2030, que definió los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático.

Dicha agenda constituye un avance frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio adoptados en 2000. El mundo demostró avances significativos frente a los mismos y destacó la relevancia de plantear agendas unificadas con metas y objetivos globales. Sin embargo, aún queda un largo trecho en cuanto a erradicar la pobreza y lograr el desarrollo con equidad se refiere.

Partiendo de la firme convicción de que la educación es uno de los motores más poderosos para garantizar el desarrollo, en el Objetivo 4, Educación de Calidad, el nuevo marco propone “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

En este contexto, el país se alista para plantear el Plan Decenal de Educación 2016–2025. Diversos actores de la sociedad civil estamos atentos a la invitación del MEN para participar en la construcción de esta nueva hoja de ruta para hacer de Colombia “el país mejor educado de América Latina en 2025”. Esperamos un proceso que retome aprendizajes y retos del anterior plan decenal; que recoja la diversidad regional y de contextos; los desafíos del postconflicto; las voces de familias, estudiantes, docentes, directivos, investigadores y de la sociedad en general, todos actores comprometidos con la educación y portadores de saberes y propuestas que se deben plasmar en este acuerdo nacional. Lo anterior implica trabajar, desde la corresponsabilidad, por una mayor equidad; reconocer la ruralidad, las regiones más dispersas y con grupos étnicos; invertir recursos técnicos, financieros y sociales; un abordaje integral e innovador del sistema y de los procesos educativos; la construcción conjunta de soluciones a partir de reconocer experiencias pedagógicas inspiradoras en la escuela; fortalecer liderazgos que transformen relaciones y prácticas y generar ambientes dignos para el aprendizaje y la convivencia.

Cobra entonces gran relevancia la necesidad de sumar esfuerzos desde los diferentes sectores para avanzar con propuestas y acciones concretas, desarrolladas organizadamente, poniendo en diálogo iniciativas privadas con prioridades de política y con realidades locales y de las escuelas. Solo a partir de allí agregan valor y cobran sentido nuestras acciones. Para ello, el Sistema de Información de Intervenciones Privadas en Educación (Siipe) mapea y organiza información valiosa sobre acciones desarrolladas desde el sector privado que promueven la garantía del derecho a una educación de calidades del fomento de la equidad, la sostenibilidad y el fortalecimiento sociocultural de las comunidades. Dichas experiencias se caracterizan por promover la participación de agentes educativos y el empoderamiento de comunidades, formular acciones que permitan la sostenibilidad de los logros educativos y apoyar la gestión y la articulación con los entes territoriales y el gobierno nacional.

El reto es potenciar la inversión social en educación, articulando acciones para disminuir las brechas de inequidad social y económica. Nos anima la posibilidad de aportar al logro de agendas globales y nacionales desde el diálogo y el encuentro de ideas, partiendo de la lectura crítica de la realidad y los avances del país en materia educativa. Necesitamos poner en el centro la confianza para construir acuerdos de país que den sentido y contenido pertinente y contextualizado a las metas y objetivos que guiarán las políticas educativas en los próximos 10 años.

* Luz Enith Castro. Subdirectora de Programas y Proyectos en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.

Fuente: REDUCA (2016)
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